Brauni Studio - Entrevista Álex Lora: Como llevar tu cortometraje del papel al éxito

Escrito por | 28 de febrero, 2014 | Blog, Entrevistas | Sin comentarios

Álex Lora se ha presentado en los festivales más importantes (Sundance, Cannes y Berlinale, entre otros) y ha ganado el premio Gaudí 2014 al mejor cortometraje con Godka Cirka.

Álex Lora es un auténtico #indyfilmmaker, de aquellos que nos gustan en Brauni. Sus películas muestran auténtica esencia indy, pocos medios, ideas excepcionales y resolución técnica brillante. Para que conozcáis un poquito más sobre él, es un joven director Barcelonés que actualmente reside en Nueva York, donde estudió dirección en la City University gracias a una beca Fulbright. Sus trabajos le han permitido participar en más de 350 festivales con los que ha conseguido más de 100 premios. Entre sus obras más destacadas podemos encontrar Godka Cirka, Only Solomon Lee, Us, Odysseus’ Gambit y (En)terrados.

Alex Lora dirigiendo only solomon lee

Entrevista

Buenos días Alex, antes de nada felicitarte por el premio Gaudí al mejor cortometraje, un auténtico reconocimiento a nivel nacional. La primera pregunta que me gustaría realizarte es precisamente sobre el cine y cortometrajes nacionales.

1.      ¿Por qué el cine y cortometrajes españoles se ven tan diferentes a los estadounidenses? ¿Qué grandes diferencias has encontrado entre la forma de trabajar de EEUU y las de España?

Gracias por la felicitación, la verdad es que el Gaudí llega en el año más inesperado porque precisamente esta edición tenía como finalistas otros grandes trabajos que se lo merecían tanto y más, pero bueno, al final a la tercera ha sido la vencida para nosotros, así que muy contentos.

Sobre las diferencias entre el cine -y bueno, los cortometrajes- estadounidenses y españoles pues te diría que más allá de los debates presupuestarios se encuentran buenos trabajos en ambos sitios, cada uno en su forma y relativizando todas las cuestiones, porque incluso a nivel de presupuesto en España encontramos algunas superproducciones cortas que superan en calidad no solo a muchos cortos estadounidenses, si no ya a muchas películas de nuestro país. Se me ocurren ahora cortos como Aquel no era yo de Esteban Crespo, nominado este año a los Oscars, Voice Over de Martín Rosete o -aunque más antiguo- Yanindara de Lluis Quilez. Lo cierto es que las diferencias entre el corto estadounidense y ‘el nuestro’ son muy debatibles y al final todo depende del talento y la mirada. Te sorprenderías de la de trabajos totalmente desastrosos que he visto aquí en Nueva York, con poco criterio, muy huecos y sin autenticidad, pero bueno, al menos lo han probado, lo cual siempre tiene su mérito. Aún así algunos cortos de guerrilla y presupuesto cero de nuestro país les superan en todos los aspectos. Tampoco hay que olvidarse de los españoles que actualmente han emigrado a Estados Unidos por la crisis y que han intentado encontrar un balance entre lo bueno de ambos sitios, con cortos como los de Carles Torrens, Alexis Morante, Javi Loarte, Felipe Vara de Rey, Susana Casares… en este caso las fronteras se diluyen y todo se vuelve aún más relativo. Visto así yo incluso te diría que el cortometraje español, pese al poco o nulo cuidado que le procuran las intituciones culturales que nos representan, goza de buena salud y reputación a nivel internacional, sobre todo en cuanto a talento. En todos los festivales importantes verás que casi cada año hay presencia española: Sundance, Tribeca, Berlín, Cannes, Venezia, Clermont-Ferrand, por no nombrar la de cantidad de cortos ibéricos que hay en el circuito de los llamados festivales de clase B que siguen siendo muy prestigiosos. En este sentido el trabajo de las distribuidoras como Marvin&Wayne, Mailuki, Freak, Kimuak en el País Vasco o la respuesta desde Barcelona con CatalanFilms, por ejemplo, pues ayudan mucho por el contacto directo que mantienen con los programadores. Luego sí que es cierto que la manera en la que se llega a estos festivales pues, en ocasiones es comparable –y dado que hoy en día si no se habla en términos futbolísticos hay una mayoría que no nos entiende-, a ver al Alcorcón jugando la final de la Champions, y es ahí donde está el talento, que bajo mi punto de vista tiene que ver con la mirada de cada uno, más allá de la historia.

 

godka cirka frame

Sobre la segunda parte de la pregunta, las grandes diferencias entre las dos formas de trabajar, pues te diría que ya no hay tantas, pero yo sigo trabajando sin presupuestos y de un modo bastante precario, así que quizás a otros niveles sí las hay. De lo que no tengo duda es de que hoy en día el mundo del cortometraje está muy profesionalizado en los dos sitios y encuentras muy buenos técnicos tanto en España como en EEUU. Buena parte de la culpa en este sentido la tienen las escuelas de cine. Cortometrajes salidos de la ESCAC, por ejemplo, no tienen nada que envidiar a trabajos hechos en cualquiera de las “top film schools” de Los Ángeles ya sea AFI, USC, UCLA… por compararte dos modelos que se basan más en las estructuras clásicas y de género. Lo que sí que he notado es que a veces aquí la actitud es diferente, parece ser que la envidia es menor o que cierta mezquindad o infantilismo no predominan tanto. El americano tiene muy claro que si tú ganas él también gana, así que verás a muy poca gente del equipo ponerte palos en las ruedas o meando en círculos para marcar su territorio, algo que por desgracia sí he vivido en algunas ocasiones en España. Luego además está el talento, en ciudades como Nueva York o LA con mucho movimiento, pues decirte que hay muchísima gente extraordinaria, así que a veces es más fácil encontrar lo que buscas específicamente para un proyecto, aunque en otras siga siendo un reto encontrar a actores que no se les note que “actuan”. En ocasiones son muy “peliculeros”, lo llevan dentro y es algo cultural, creo.

 2.      ¿Qué es el cine indy y cómo se vive en EEUU? Aquí en España hay una concepción de que Low Cost o indy significa malo, aburrido, lento y deficitario.

Sí, el cine Indy está cada vez más generalizado en EEUU pero no es algo nuevo. La verdad es que siempre ha habido un cine independiente y lo interesante es que era algo más propio de Europa que de USA. Desde el momento en que en en el viejo continente se relacionó el cine con el arte y en Estados Unidos se estableció como un negocio basado en el Star System hace ya un siglo pues el debate entre entretenimiento y expresión artística ha estado ahí y claro, los que utilizan todos esos calificativos que me dices pues te están dejando muy claro quienes perdieron la batalla y por qué Estados Unidos ocupa el lugar que ocupa en el cine.

Aquí el cine independiente, y estoy hablando sobre todo de Nueva York y desde la perspectiva del creador, se vive seguramente de una manera muy parecida a como la vivían los hijos del Neorrealismo, los cinéfilos de la Nouvelle Vague y toda la generación que marcó esta ciudad durante los setenta con gente como Cassavetes a la cabeza. Más allá del entorno artístico, crítico y vanguardista con los Warhol, Mekas, Brakhage o Akerman, sí que creo que todos tenían en común las ganas y el deseo de hacer cine “no-matter-what”. Muchos reflexionarían sobre el cómo y el qué, dado que el estatus artístico del cine independiente en muchas ocasiones presupone un posicionamiento casi político en el contenido y el tratamiento, pero la intención de expresarse, y normalmente de expresar una historia, ese deseo y energía por llevarla a cabo, yo creo que se sobreponía al inmovilismo, y eso no ha cambiado. En mi opinión hoy en día sucede lo mismo… el deseo por hacer cine contra la posición de quedarse parado de brazos cruzados es el que lleva a las corrientes independientes neoyorkinas a buscar las vías que las hagan posibles y reinventarse. Aparecen pues nuevos movimientos que podrían incluso considerarse snobs o hipsters, incluso muchos de ellos herederos del romanticismo del cine de autor, pero que por lo menos mantienen vivo el espíritu de hacerlo de forma independiente. Luego esto hay que relativizarlo sin olvidar que este país lo que mejor sabe hacer es vender y venderse -y de ahí el éxito del cine independiente en taquilla- así que ponen al servicio de esta etiqueta ciertos mecanismos muy poderosos para mercantilizar las cosas.

Alex Lora cine independiente

Por independiente se pasa a entender pues todo aquello que no se produce bajo la maquinaria Hollywoodiense y entonces vemos películas supuestamente lowcost de 2, 4 o 6 millones de dólares participando en “Sundance” o “South by SouthWest” con el sello “indy” a punto para el consumidor y en busca de una distribuidora top. Y dejando de lado el asunto de la distribución –el verdadero cuello de botella y otra batalla perdida- con esto entramos en otro terreno que se aleja del artista: el del espectador. Entonces cuando escucho que hay gente en nuestro país que opina que el cine lowcost es malo, aburrido lento o deficitario, por nombrar los adjetivos que mencionas en la pregunta, lo que me pregunto yo es si no será en verdad que tenemos una audiencia que no está preparada para ver según que cosas, quizás por falta de educación o… por el motivo que sea. No hay que olvidar que, sin tener en cuenta los otros 8 millones de ‘perdidos’ que quizás algún día puedan hacer algo por cambiar el país, lo que sí tenemos son 11 millones de tíos… orgullosamente inconscientes, por decirlo de un modo elegante, que han dado una mayoría a unos políticos que se están cargando el cine y la cultura en general –entre otras cosas más importantes. Luego nos quejamos y criticamos sin demasiados fundamentos sin pensar que hacer una película hoy en día es casi un acto de vida. Gente como Bollero, por ejemplo, debería dejar de escribir bobadas, o mejor aún intentar hacer critica a través de la propia producción de servicios artísticos, audiovisuales o culturales, para intentar encontrar un equilibrio entre la voz destructiva y el objeto -de intención positiva-, pues el esfuerzo entre la realización del uno y el otro son demasiado asimétricos. Y no estoy diciendo que todo vale, pero lo que sí que creo es que todo cuesta mucho, y más cuando no hay dinero. Así que bueno, esto es sólo un ejemplo de algo que forma parte de lo típicamente español y que en Estados Unidos no lo entienden porque es una actitud que no existe. Alguien dijo una vez que España era el país más podereso del mundo porque llevaba toda su historia intentando destruirse a sí mismo y todavía no lo había conseguido, pues bien, ahora parece que estamos muy cerca. Quizás una vez que se acabe con el país también se puedan tirar abajo todas esas reprobaciones que se le hacen a nuestro cine.

3.      Tus dos últimos trabajos han sido cortometrajes que están en la línea entre la ficción y el documental: Odyseus’ Gambit y Godka Cirka. En España hay mucha afición a este tipo de género. ¿Cómo trabajáis el guión? ¿Tenéis un guión cerrado o vais elaborando un guión sobre la marcha?

Sí, hay toda una corriente de documental de creación que me parece muy respetable y que concuerda con lo que hablábamos en la pregunta anterior. No es un caso aislado, la UPF (Universitat Pompeu Fabra) trabaja muy bien este tipo de productos tan interesantes y el éxito de Neus Ballús con La Plaga creo que lo ratifica, pero la tradición viene de lejos.

Odysseus gambit frame

A mí sobre todo me interesa porque es un marco que te permite probar diferentes cosas, trabajar con el lenguaje, muy abierto para poner en práctica la creatividad narrativa, tomar riesgos, y para el que además realmente no necesitas contar con mucho presupuesto. Luego el proceso de creación es muy diferente y desde mi punto de vista demasiado atractivo. Por ejemplo, cuando pensamos en ficción parece que el camino hacia la representación va desde dentro hacia fuera. Parte del individuo, del yo, del ego o como quieras llamarlo, y se recrean todos los elemetos para hacer que esa idea o concepto sea algo real y posible. Visto así en frío y comparándolo con el documental me parece un poroceso incluso egoista, aunque estoy frivolizando. En el documental en cambio, puedes presuponer cosas en el guión basadas en tu investigación, pero el proceso es totalmente opuesto, va en dirección contraria, de afuera a dentro, del universo hacia a tus ojos; es ese mundo el que te encuentra a ti y es por eso que tienes que estar realmente abierto y ser perceptivo; la narrativa es mucho más potencial y te empapas de una manera muy diferente, pero también tienes que centrarte, si no al final esto es como El jardín de senderos que se bifurcan, y no los puedes caminar todos, aunque bueno, quizás Borges diría que sí. El encuentro entre estas dos formas de enfrentarse al audiovisual es algo que me seduce y que quiero seguir explorando. Sobre todo poque una buena parte del proceso de escritura se da también en la sala de montaje, lugar en el que me siento muy cómodo -si la butaca es buena-.

4.      ¿Qué es y cómo se realiza la preproducción en una película indy? Es decir, ¿qué hay que tener preparado a la hora de rodar si queremos tener éxito?

Bueno, no podría darte una lista de lo que necesitas para hacer una película indy, en verdad depende del proyecto y… luego la idea de éxito en lo que hacemos es algo que me provoca un poquito de nausea. Quizás si pensáramos en fracasar estrepitosamente en cada uno de los proyectos que realizamos tomaríamos más riesgos y haríamos más cosas, con menos presiones, y el resultado serían obras mucho más honestas y cercanas a lo que sentimos. Lo que creo que sí se necesita es sentido común, capacidad de análisis y de síntesis, y darle a todo mucha coherencia. Si estamos hablando de algo indy presuponemos que habrá muy poco presupuesto, así que vamos a tener que renunciar a algunas cosas y adecuar otras. Luego pues tener claro el concepto, haberlo trabajado e intentar abordarlo desde un punto de vista en el que creas ciegamente, rodearte de gente que te inspire, confiar, dar, hacer las cosas con amor y no tener miedo a probar y probar mucho, sobre todo en la fase de preparación, porque para mí cada historia es una búsqueda y si no hay búsqueda pues no me interesa.

 5.      El sueño de muchos cortometrajistas está en llegar a festivales como Sundance. Pero muchos sólo acaban presentándolo en el concurso de su pueblo. ¿Puedes explicarnos brevemente cómo conseguir mover un cortometraje con éxito?

Hoy en día a través de las plataformas de distribución on-line es mucho más sencillo y barato, incluso con el sistema de DCPs, que te las puedes hacer en casa, dejando atrás esos años donde había que enviar las copias físicas en 35mm que costaban una locura. La verdad es que no hay mucho secreto y tener algo de dinero ayuda, dado que además de los gastos de envío muchos festivales te piden una tasa por la inscripción, sobre todo en países anglosajones. En muchos casos recomiendo contactar directamente a estos festivales para pedirles que te hagan un descuento o te ‘perdonen’ la tasa. De hecho va bien contactar con todos los festivales que puedas para que te vayan conociendo, sobre todo si produces un corto cada año, agregarte a sus redes sociales y mantener un contacto y seguimiento es algo que les gusta. Lo malo es que todo esto requiere una cantidad de trabajo y mimo inimaginable. En algunos festivales tienen suficiente con el link de la película y en otros te piden un montón de materiales y copias en formatos obsoletos. Prepararlo todo cuesta, así que a veces es muy recomendable contar con la ayuda de un distribuidor. Hay muchos y yo estoy especialmente contento con Mailuki y Marvin&Wayne. Aunque me quitan muchísimo trabajo de encima y me aportan contactos y diferentes especias, yo también sigo enviando a muchos sitios por mi cuenta. Otra cosa que recomiendo es hacer una estrategia de distribución y dedicar la mitad de un curso a enviar tu corto a los festivales más importantes, en función de la fecha en que lo hayas acabado: Berlín, Cannes, Venezia, Telluride, Sundance, Clermont-Ferrand, South by Southwest, Palm Springs y muchos otros… Si entras en alguno de este tipo pues habrá festivales que te contacten y le den más recorrido y vida a tu corto. Luego está bien promocionarse, tú y tu trabajo, así que ve a todos los festivales que puedas porque vas a conocer a programadores que te van a ayudar a saltarte el filtro, lo no quiere decir que te lo seleccionen, pero quizás lo meten en la fase final donde no sólo lo va a ver un becario, si no la gente que lleva la línea editorial del festival. Por poner un ejemplo, este año en Sundance se presentaron unos 8200 cortos y acabaron seleccionando 66, pues si conoces a la gente que lo maneja en persona quizás te puedan ayudar a que tu trabajo esté entre los 500 que más les gustan o más interés despiertan, a no haber caído en primera ronda y tener más posibilidades básicamente. Luego además influyen otros temas como la duración del corto, el tema e incluso ciertas políticas. Si echas un ojo a los cortos que selecciona cada festival verás que hay una línea editorial muy clara y se potencian y priman según qué temas y tipos de trabajo respecto a otros. En Berlín, por ejemplo, también ayuda haber hecho un proyecto con gente que haya participado en el Talent Campus, y en Sundance también premian el hecho de que seas alumno. A todos los festivales les gusta un poco actuar como mecenas, dar continuidad y promocionar el talento que han descubierto y seleccionado.

 6.      En Brauni Studio somos fanáticos de la tecnología. ¿Puedes decirnos que material de  rodaje utilizas y cuál crees que es el imprescindible en tu equipo?

Pues también depende del proyecto, pero me suelen acompañar unas lentes nikkor de los 70, muy viejas, manuales y con muchas imperfecciones, que intento adaptar a los diferentes soportes de grabación siempre que puedo y sobre todo siempre que me veo obligado a trabajar sin dinero. Sobre cuerpos de cámara pues, en mi caso, como tengo sólo un brazo, tengo que confesar que me ayuda bastante el que incorporen una pantalla desplegable que pueda girar, ya que si no, manejar la cámara y el foco con una mano se me hace más difícil. La opción de ponerle un pequeño monitor también está, pero te hace la cámara más pesada. También depende de lo que pueda conseguir. Así en plan gratis en el pasado grabé mucho con una Sony-z1 con adaptador redrock de lentes, luego con una dslr, la vieja panasonic gh1 hackeada, luego, de vez en cuando me dejaban un Canon 5D mkII, una mkIII, y ahora estuve probando la blackmagic pocket de un amigo… pero bueno, al final la cámara es una herramienta, lo importante es la mirada que hay detrás.

Alex lora Solomon camera

 7.      ¿Nos puedes hablar sobre tus siguientes proyectos?

Pues estoy intentando levantar un largo y, como soy un francotirador inexperto, pues me da que en vez de una bala necesito todo un cargador. Dicho de otro modo, estoy con diferentes guiones al mismo tiempo. “Atopia” es una historia sobre adopción ilegal que sucede entre Barcelona, París y Bucharest y que está en manos de Inicia Films; “Viva Santiago” es una historia sobre la búsqueda de un tesoro y el regreso a los orígenes para ser rodado entre Nueva York y Goa que lo estoy intentando levantar con una productora india con sede en Philadelphia; luego he compartido una historia de ciencia ficción en Marte con mi amigo Martín Rosete “Beyond the Red Shore” para la cual está buscando financiación y que me haría mucha ilusión codirigirla con él; también estoy con el guión de un historia bastante barata, para rodar aquí en Nueva York sobre relatividad, huracanes, crisis e inmigración con el título provisional “The Full Bright and the Empty Dark”, y bueno, otros proyectos como el guión de un amigo que quiere que lo dirija yo y para el que está buscando productor, y por último también está la posibilidad de volver a Somalia para hacer la versión larga de nuestro último corto. Pero todo esto son posibilidades y proyectos que seguramente la mayoría quedarán en nada, pero hay que plantar cuantas más semillas mejor y ver si alguna florece. Lo único que se me ha concretado es un cortometraje que rodaré en junio y el montaje del primer largo de Carmen Vidal: “Tránsitos”, que editaré aquí en agosto o septiembre seguramente.

He estado preguntando a diferentes seguidores de BrauniStudio sobre cuáles son sus mayores problemas en el momento de rodar un cortometraje y darle salida. Las preguntas han sido varias pero las podríamos resumir en una serie de afirmaciones que nos gustaría que desmintieras, siempre desde tu punto de vista.

-          Nunca tengo buenos ideas y no tengo nada que contar

A mis alumnos les suelo pasar la escena de Adaptation de Spike Jones en la que el gurú casi fascista del guión Robert McKee se enfrenta a Nicholas Cage interpretando a Kauffmann, el verdadero guionista de la película. La escena no tiene desperdicio y manifiesta algo inevitable: cada segundo está pasando algo que merecería ser contado, o lo que es lo mismo, hay historias en todos sitios y aún sin poner a trabajar todos los sentidos es imposible escapar a ellas. Incluso para un cortometraje yo me inclinaría por tratar algo pequeño, casi insignificante, en lugar de una gran historia. Aquí la máxima de Van der Rohe de que “menos es más” me parece muy válida, o el lema que utilizó Bernback para vender el Beattle en Estados Unidos “Think small” también es muy útil. La línea entre lo ambicioso y lo pretencioso es muy delgada y todo se nos puede ir de madre, así que cualquier pequeño detalle o concepto da para mucho.

-          Tengo una buena idea pero no sé escribir guiones

No importa, cuanto menos sepas más queda por aprender y más interesante es el camino. Lee manuales de guión y busca a gente que se le dé bien escribir. Luego practica y no tengas miedo a equivocarte. Recuerda: fracasa, fracasa más, fracasa mejor…

-          No tengo una buena cámara para rodarlo, ni dinero para alquilar una

Seguramente tengas un teléfono móvil, seguramente si te pones a pensar conozcas a alguien que tiene acceso a una cámara, incluso puede que tus tíos todavían conserven una de esas video8 con una textura tan excepcional que te permitan crear algo paradojicamente novedoso por lo alejado que queda de las nuevas HD 4K de última generación extra luminosas y con lentes de diafragmas por debajo del 1.5f. Quizás tengas que cambiar la historia y no rodar lo que tenías en mente, pero haz del medio tu estética, incorpóralo de una nueva forma a la esencia de lo que querías contar y busca que tenga coherencia. El resto son excusas.

-          No tengo dinero para producirlo

El primer cortometraje que tuve en Sundance me costó lo que vale el billete de metro a Union Square para grabar durante un día a un jugador de ajedrez callejero. Chulerías aparte, encontrarás la historia que se adecue a tu economía o te pondrás las pilas para conseguir el diero necesario. Hoy en día puedes realizar un crowdfunding, buscar festivales que den premios de guión para la realización del proyecto como en Gijón, Medina del Campo y otros. Te puedes fijar en las productoras que hay detrás de los cortos que más te gustan o que aparentemente tienen mucho presupuesto y contactarlas para explicarles el tuyo o conseguir un pellizquito. Incluso te puedes registrar como empresario audiovisual para poder optar a las ayudas que ofrece el ICAA o el ICEC para desarrollar proyectos de corto. Pero repito, ¿en serio el dinero es un problema?

-          No tengo actores ni conozco ninguno.

Los actores son seres especiales, casi mágicos, si no eres uno de ellos no te preocupes en entenderlos, no lo vas a conseguir: son de ese tipo de criaturas generosas que están deseando, en mayúsculas, TRABAJAR. Así que no te cortes, visita escuelas de interpretación para proponerles proyectos, ve a ver obras de teatro y felicítales por su interpretación, intercambia contactos, ve a festivales de cortos y que te pasen teléfonos los otros directores, busca en foros… Si no eres un misántropo como yo ten por seguro que conocer a gente es algo mucho más interesante que hacer un corto… Por último, ¿te has planteado que quizás la mejor opción para según qué proyecto sea utilizar a no-actores? ¿Gente común como yo o tú mismo?

-          Tengo una idea y un guión. ¿Voy a una productora o lo hago por mi cuenta?

Pues depende, aunque las productoras no suelen estar muy interesadas en desarrollar cortometrajes. Pero a lo que iba, si es algo que vas a poder afrontar tú mismo, ¿para qué ir a una productora? Si crees que lo puedes gestionar solo pero que aún así la productora va a sumar en todos los aspectos y crees que no vas a perder control, pues adelante. Si necesitas ayuda y no te ves capaz, pues evidentemente contacta con productoras para ver si les interesa tu proyecto, y luego valora cuál de ellas se adecua más a lo que quieres hacer, y sobre todo que no te lo dejen dormido.

-          ¡Ya he rodado mi corto! ¿Y ahora qué?

Pues ahora a distribuirlo. Puedes echarle un ojo a una de las preguntas que he contestado anteriormente, pero además te dejo estos links:

www.filmfestivallife.com

www.withoutabox.com

www.reelport.com

www.shortfilmdepot.com

www.movibeta.com

www.uptofest.com

www.festhome.com

www.filmfestplatform.com

-          Quiero rentabilizar mi cortometraje, ¿cómo lo hago?

Pues no nos vamos a hacer ricos con esto, pero hay algunas formas de sacar algo para tu próximo proyecto. Si estás convencido de que el corto vale la pena haz un crowdfunding para su postproducción y distribución, y si va bien pues igual también estás amortizando algo del rodaje. Un amigo cuenta siempre en sus cortos con alguien más o menos conocido porque le va a dar visibilidad, pero bueno, ese no es mi estilo, aunque quizás a ti te sirva.

Por otro lado, la mayor parte de la amortización te va a entrar principalmete por premios en festivales, así que la distribución es básica.

Puedes intentar venderlo a televisiones también. Hay empresas de distribución que saben a qué puertas tienen que llamar para que esto suceda.

Plataformas de visionado on-line como “vimeo on demand” o “Filmin” también merecen ser sondeadas aunque probablemente va a ser un ingreso muy simbólico.

Lo último que se me ocurre es la existencia de las ayudas del Ministerio de Cultura para la amortización de cortometrajes acabados, donde si tienes suerte quizás consigas sacar algo. Para optar a estas últimas necesitas la participación de una productora o bien haberte dado de alta como empresario cinematográfico. Y bueno, seguro que hay más maneras pero ahora mismo no sé qué decirte. ¡Imaginación!

Hasta aquí la entrevista. ¡Muchas gracias por tu atención y mucha suerte con tus futuros proyectos!

Gracias a vosotros.

 

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